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Lazio: El equipo clave que quiere el Scudetto

Wed 29 April 2020 | 14:08

La Serie A se debate entre regresar o suspender su actividad, lo que lapidaría las opciones laziale, renacidos y queriendo ser Campeón tras 20 años.

Encontrar el equilibrio entre justicia, ética y sentido común, es la base sobre la que se están cimentando actualmente los grandes gestores del fútbol europeo. La pandemia del Covid 19 ha obligado a reestructurar nuevamente los calendarios futbolísticos, cualquier planificación y, desde luego, la incidencia en la competitividad de cada campeonato nacional, lleva a que sean los propios Gobiernos quienes tomen la voz dominante. ¿Cómo ser honestos y contentar a todos? Sencillamente, imposible. La Serie A, cuyo margen de maniobra se agota con los días, sigue siendo el torneo liguero que más delicado tiene su panorama pues es evidente que Italia no sólo fue considerado epicentro europeo del virus, sino que generó más impacto en su sociedad que en cualquier otra a nivel continental. Y eso, en cifras, en decisiones y en intentar regresar a la ‘normalidad’, requiere muchos mas pasos y mucha mayor precaución, que en cualquier otro contexto. Por ello, para los analistas, actualmente parece que el fútbol en Italia está aun bajo una sombra grande de interrogación, aunque el paso hacia un intento de terminar el curso, se ha dado estos días con el permiso para que los futbolistas empiecen a entrenar el 4 de mayo y, desde el 18, ya en grupo como plantilla.

La última de las posibilidades para, al menos, buscar  colocar un Campeón a la temporada 2019-2020, la ha propuesto el presidente Claudio Lotito, cuya Lazio estaba viviendo uno de los momentos clave de sus últimas décadas, luchando por el Scudetto: "Sí, aceptaría un desempate final ante la Juventus. Pero nunca lo plantearé. Sin embargo, reiniciar el campeonato ahora, nos penaliza. Tomamos una decisión en nuestra temporada, creyendo que no podíamos jugar en tres frentes a la vez. Por eso, sacrificamos la Europa League, dado que, por tiempos y viajes, era la competencia más incómoda. Entonces, hubiéramos jugado una vez a la semana, mientras que otros rivales nuestros, jugarían dos veces. Si empezáramos de nuevo, todos jugaríamos dos veces a la semana y perderíamos una ventaja. Es una realidad y, aun así, estoy ahora pensando en los intereses de nuestros 20 clubes en Serie A”, recalcó el mandatario laziale, que tiene argumentos para sostener su posición pero que, desde luego, no esconde que, llegado el momento de tener que decidir con inmediatez y con el mínimo riesgo, aceptaría jugarse toda la temporada a un solo partido ante el actual líder y campeón, la Juventus.

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Al tiempo, el director de comunicaciones de la Lazio, Arturo Diaconale, aseguró que si la Serie A acaba decidiendo que el campeonato no se decida jugando en el césped, está dispuesto a demandar, en un claro intento de presionar para que no suceda algo que, conforme pasan los días, parece tomar más realidad de ejecución: "Hay que terminar con la competencia como sea. Si no lo conseguimos, la siguiente campaña estaría falseada, porque se llevaría el asunto deportivo a los tribunales. Espero que se decida en el campo quién gana y quién pierde. Solo hay que impedir que los jugadores contagiados estén en contacto con los sanos", declaró el dirigente de los biancoceleste, apuntando que sólo con eso, se evitaría propagación y todo se llevaría a cabo con normalidad.

Recuerdo, que a día de hoy y tras 26 jornadas disputadas, la Vecchia es líder con 63 puntos y la Lazio está justo un punto por detrás, con 62. El duelo entre ellos, lo vencieron los de la capital por 3-1 y el segundo, que estaba por disputarse, iba a celebrarse en Turín en las jornadas restantes. Hay que tener en cuenta que, en caso de empate a puntos en una posición, son los enfrentamientos directos los que representan el primer criterio de desempate en Italia. Es decir, que ahora mismo, la Lazio no sólo tendría ganado ese aspecto sino también es el club que suma más goles (10 más que su rival) y que ha encajado menos (1 menos que los turineses). Es evidente, por tanto, que el más herido en este parón es el equipo de Simone Inzaghi.

La Lazio se compara con su equipo Campeón en el 2000

¿El mejor recuerdo de la historia de la Lazio? Está tan cercano como lejano. 20 años (justamente en la campaña 1999-2000, de la que se cumplen estos días dos décadas) habría que retroceder para ver en la cúspide al equipo biancocelesti, ganando en la última jornada el Scudetto por delante, curiosamente, de su mismo rival que en la actualidad, la Juventus.

Eran años de bonanza financiera en la Lazio, pues desde que el presidente Sergio Cragnotti llegara en 1992, fue invirtiendo buenas sumas de dinero para acumular estrellas y proyectos que compitieran por títulos. Rompió los records de contrataciones con generosa facilidad cuando se llevó a Juan Sebastián Verón por 40,3 Mill€, a Pavel Nedved por 36,6Mill€ y, por supuesto, pagando 51Mill€ por Hernán Crespo. Cifras que incluso hoy serían muy poderosas, destrozando el mercado cada verano. Así, logró ser Sub-Campeón en 1995, 3º en 1996 y 4º en 1997, lo que siempre le permitió mantenerse entre los ‘elegidos’, jugar en Europa y aspirar a títulos continentales que acabarían llegando, como la Recopa del 99 (la última de la historia de este torneo) y la posterior SuperCopa de Europa de 1999 que es, hasta la fecha, el último torneo internacional del club. Tan bien funcionaba todo en aquellos tiempos, que se convirtió en el primer club italiano que se cotizó en el mercado italiano Piazza Affari, de acciones.

Pero el gran golpe llevó en el año 2000, cuando marcó un ‘doblete’ nacional que sigue siendo el más recordado. Venció la Coppa Italia derrotando al Inter de Milan en la finalísima y, sobre todo, se impuso a la Juventus para ganar el Scudetto en la última fecha del campeonato. Sven-Göran Eriksson, aquél que había alcanzado fama internacional al ganar la Copa de la UEFA de 1982 con el Goteborg sueco, llevaba ya tres años en la Lazio cuando consolidó su gran triunfo. Marchegiani bajo palos, línea defensiva con Nesta-Mihajlović-Negro y Pancaro (entraba bastante también Sensini y un joven Fernando Couto), medular con Simeone, Sérgio Conceicao, Nedved y Juan Sebastián Verón (siendo Almeyda y Stankovic jugadores de muchos minutos en el curso igualmente) y una delantera formada por Marcelo Salas, que muchas veces jugaba solo, que a veces conjuntaba con el croata Alen Boksic y que, incluso, hacía huecos a un ya veterano Roberto Mancini y a Simone Inzaghi, que aquella temporada formaba parte del equipo campeón, al que sumó 868 minutos bien repartidos en 22 partidos y, ojo, nada más y nada menos que 7 goles. Contribución muy interesante como aporte revolucionario para el que hoy, desde el banquillo, intenta repetir aquella gesta.

¿Cómo se generó este proyecto con Simone Inzaghi?

Tal magnitud de inversiones, refuerzos y capacidad financiera, no era sostenible y, mucho menos, soportable en aquella época pre-crisis, por lo que en el año 2002, tras graves problemas financieros de Cragnotti (su empresa, Cirio, entró en bancarrota), el club empezó a desplomarse, vendió a sus estrellas y parecía avocado a graves problemas incluso para existir. Llegó, milagrosamente a tiempo, la entrada del empresario romano Claudio Lotito, que adquirió el club en 2004, lo salvó de la quiebra e inició un periodo de transición largo, muy largo, pues los laziale, más allá de sumar triunfos interesantes de manera puntual, empezó a convivir con la desidia, la incapacidad de verse en zona alta y la realidad de tener que cambar su metodología radicalmente. Enorme ahorro en inversiones, fichas, acuerdos y mercados, que hicieron que se estabilizara todo después de muchos años. Tal titubeo se refleja en lo deportivo, pues en 16 años que lleva el presidente en el club, hubo 8 entrenadores y 9 etapas (Caso, Papadopulo, Delio Rossi, Ballardini, Edoardo Reja , Vladimir Petkovic, nuevamente Reja y Stefano Pioli). Sólo uno de ellos, el último y actual, Simone Inzaghi, miembro de aquél quipo campeón del año 2000, sostuvo el equilibrio entre ambas caras, la financiera y la deportiva. Ojo al papel de Igli Tare como director deportivo inteligente, rápido y de movimientos sutiles en el mercado. Clave.

Su premio ha sido poder regenerar, con tiempo y sin presiones excesivas, la plantilla a su gusto, siempre desde un perfil bajo, desde un razonamiento muy ético y muy comedido tanto en gasto como en perfiles. No hay estrellas altisonantes, pero sí capacidad competitiva bajo un estilo definido, el del 3-5-2 que, gracias a carrileros abiertos, otorga liberación medular y fortaleza a partes iguales. Atrevido, valiente, ofensivo y tremendamente rítmico, pues la presión sobre campo contrario, lo acompasado de la intensidad atacante y la mentalidad creciente de su bloque, hizo que con la ayuda de varias piezas fundamentales que dieron un salto cualitativo, el global se inyectara y creyera, de verdad, en la opción de ganar el Scudetto. Tiene números de campeón y hasta venció 3-1 a la Juventus hace unos meses. ¿La realidad?... estaba en plena fase de progresión, imparable en resultados, cargado de argumentos y mostrando sentencias de seguridad sobre su estado de forma yd e resultados. El parón, les frenó verdaderamente en seco y, por ello, el entorno de la Lazio sabe que la posibilidad del Scudetto es real, pero un poco menos que hace unas semanas, cuando la pandemia llegó a nuestras vidas.

La consolidación del portero albanés Strakosha, llegado hace años en silencio en un fichaje baratísimo y que, tras confiar ciegamente en sus posibilidades, convenció con su estilo (muy adaptado a rechaces tipo portero de balonmano), la experiencia del veterano Acerbi con Luis Felipe en defensa, los carrileros Lazzari y Lulic (últimamente Jony), la simbiosis medular con el desgaste equilibrante de Leiva más la llegada y amplitud de Milinkovic-Savic (mejorado este curso tras su explosión y bajón estos años) y la capacidad de competitividad perfecta de atacantes como Correa y Caicedo, que aportan goles y convicción al ataque cuando roan en minutos ofensivos, es lo que facilitó el salto.

No obstante, hay dos futbolistas sobresalientes que han ofrecido su mejor versión esta temporada y que, con ello, han propiciado un impulso real al resto, en busca de grandes metas. Luis Alberto e Immobile. El español, que llevaba varios cursos despuntando, es directamente uno de los mejores futbolistas de la campaña en toda Europa y, si no lo sabías, es francamente porque la Lazio no se ha llevado los ‘flashes’ merecidos. Su liderazgo medular es total. Mueve al equipo, lo suelto, lo adelanta, le permite presionar alto, es quien ejecuta filtraciones, quien reactiva a los atacantes, quien llega desde segunda línea y quien más asiste, más que nadie en el campeonato, donde suma 12 asistencias. Su nivel, no es broma, estaría para selección española sin ninguna duda.

Aprovechando todo lo que se genera desde atrás y como finalizador en un equipo siempre volcado en ataque y con ambiciones ofensivas, disfruta como nadie Immobile, que suma este año 27 goles y que, hoy por hoy, sería Bota de Oro como máximo goleador de Europa. Cifras escandalosas para un delantero recuperado para la élite y que, al menos en Italia, jamás ha faltado a su cita con el gol. Todos, en su mayoría, llevan en esta plantilla varios años y prácticamente el 75% de los futbolistas actuales de la Lazio, han trabajado con Simone Inzaghi, su estilo, identidad y formato, las últimas campañas. Esa estabilidad, esa paz de trabajo y esa consistencia, es la mejor de las confianzas para pensar, con estadísticas y credibilidad en la mano, que la Lazio 2020 puede recuperar el trono que tuvo hace justo dos décadas. ¿Nos permitirán comprobarlo?

* Gráficos - Alberto Rodríguez (Sports Data Analytics / Stratebi)


source: SportMob

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