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Los cinco futbolistas más agresivos de la historia

Thu 16 April 2020 | 13:55

Records de expulsiones, cartulinas a diario y largas sanciones fueron parte de su carrera. Bad Boys como identidad futbolística.

Es la zona negra, el rincón oscuro y la niebla densa. Es el dolor intenso, la impotencia personal y el olor a calmante muscular. Es la razón de la existencia de las protecciones, las espinilleras y las tobilleras. Es, sin tapujos, la trampa, lo sobrante y lo excesivo en un deporte, el fútbol, creado para virtuosos, talentosos y diferenciales, donde todos ellos corren despavoridos ante quienes el reglamento permite su existencia en el terreno de juego. Si todos eligiéramos nuestros futbolistas favoritos, jamás aparecerían aquellos que impiden que el disfrute, el show y el ritmo, queden fulminados en un instante cruel y agresivo que torpedea el espectáculo. Y, sin embargo, sin ellos, el fútbol no sería tal. Fuerza, resistencia, potencia malinterpretada y un carácter agresivo que busca intimidar y ajusticiar bajo sus propias reglas, a todos aquellos que amenacen su jurisdicción. No habría genios sin quienes pretenden incrustar su sello en sus rodillas. Unos esculpen magia. Otros, figuras hercúleas.

Las tarjetas, amarillas o rojas, representan un esquema de mínimos para castigar a quienes pretenden llevar a exceso aquella muestra de intensidad en sus acciones defensivas. Porque en el fútbol no hay límites… pero sí los hay. David Pratt , un centrocampista inglés que jugaba en la 7ªDivisión con el Chippenham Town, realizó una entrada desleal a los 3 segundos de su partido ante el Bashley. Roja. La expulsión más rápida de la historia. Si lo llevamos al fútbol profesional, Giuseppe Lorenzo , con un puñetazo a un futbolista del Parma, convirtió aquél 28 de diciembre de 1990 en una escena de ‘spaghetti western’ donde dos enemigos se colocan frente a frente y, con un imponente golpe, a los diez segundos, el rival cae fulminado. Él, camino al vestuario, firmó la expulsión más rápida de la historia profesional.

Y, sin embargo, no fueron ellos quienes se ganaron a pulso su presencia en los libros de estadística, de dramatismo futbolero o de pesadilla en el césped, porque esa lista de ‘Bad Boys’ históricos , tiene cinco guardianes que, curiosamente y pese a la grisácea sensación de pertenecer a ella, lucharán a capa y espada para mantener intacto su honor, el de los más duros del fútbol mundial.

GERARDO BEDOYA (COLOMBIA): EL GENERAL

Si existiera un premio al Anti-Record , lo tendría en posesión absoluta. El lateral izquierdo, retirado ya en 2015, tuvo 20 años de carrera y acumuló un total de 46 tarjetas rojas. Nadie tuvo más sanciones por expulsión que el ‘cafetero’, auténtico referente en cuanto a ausencia acumulada de partidos debido a sus excesos en el terreno de juego. Carácter fuerte, mentalidad drástica y nula interpretación de juego en multitud de ejemplos, dejaron una lista larga, larguísima, eternamente inacabable, de sanciones que lo colocan en lo más alto de este singular y negativo record. Quizás la más famosa de todas fue la que protaonizó ante Jhonny Ramirez, al que, literalmete, pisó la cabeza tras un duelo en un partido de rivalidad máxima ante Millonarios. 15 partidos de sanción. Una secuencia que cuesta hasta creer.

Será difícil superarlo, pues Bedoya, además, sigue ampliándolo como ayudante técnico, donde en estos años ya ha sido expulsado tres veces (siendo segundo entrenador, ni siquiera el principal). El primer día como ayudante de Gerardo Pelusso, fue expulsado a los 20 minutos. Actualmente, tiene ese rol secundario en el club más célebre de su trayectoria, Independiente Santa Fé de Colombia. Y es que a pesar de sus tonalidades excéntricas en la cancha, cierto es que Bedoya tuvo un aura especial en sus clubes, ya que fue campeón de la única Copa América que tiene en su historial Colombia, fue parte del Racing de Avellaneda campeón tras 35 años de sequía y jugó en todos los ‘grandes’ de su país: “Fueron cosas del destino, de la vida, esas son cosas del fútbol que pasan por diversos motivos y simplemente se dio ser el jugador con más expulsiones. Muchas veces me expulsaban por ser Bedoya”.

PASQUALE BRUNO (ITALIA): EL ANIMAL

Odiaba a Roberto Baggio. Para quien acostumbra a frenar, a base de su propia justicia, a los rivales, encontrarse con uno que es capaz de regatear, desviar o incluso tumbar tus intentos de agresividad máxima, acaba por derivar en odio. Pasquale Bruno, lo odiaba y un duelo de máxima intensidad y rivalidad como Fiorentina-Juventus, era el día clave. Bruno, juventino, sacó de sus casillas patada a patada al joven crack, entonces viola. En una de esas infames patadas sin control, Baggio, desde el suelo, se encaró. Ambos  fueron expulsados y recibieron una suspensión de dos partidos. “Es una ‘prima donna’” (soprano), dijo Pasquale, antes de asegurar que jamás querría jugar con alguien así en su equipo. Cuando Baggio fue traspasado a la Vecchia en el fichaje más polémico de la historia de la Serie A… ¿sabéis quien se marchó del equipo? Sí, Pasquale.

El central italiano tuvo una carrera extraña porque sólo quien tiene un orgullo a prueba de balas, podría soportar cambiar Juventus por Torino y por Fiorentina (rivalidades máximas en Italia) sin alteraciones, defendiendo sin fisuras su estilo y manteniendo intacto ese orgullo competitivo tan cercano a los extremos, algo producto de su sello. Incluso, sólo su estilo podría comprender que acabara su carrera jugando en el Heart escocés y en el Wigan inglés cuando estaba en divisiones inferiores. Muestra fiel de su reputación. Asumió mil veces, pese a todo, que él creaba un personaje cuando estaba en el césped y que no tenía nada que ver con su personalidad cuando estaba lejos de él. Sin embargo, las imágenes de sus partidos son míticas. Agresividad excelsa, tenaz, controvertido y arrebatos escandalosos. Uno de ellos, en un Derby turinés, hizo que hasta la policía tuviera que salir  a por él para sacarlo del partido tras ser expulsado. Fue sancionado 8 partidos. Algo normal para un futbolista al que el ex presidente de la Juventus, Gianni Agnelli, apodó como ‘El Animal’.

VINNIE JONES (INGLATERRA): EL ROMPE-HUESOS

“Me llamo Vinnie Jones, soy gitano, gano mucho dinero y te voy a arrancar la oreja con los dientes y luego la voy a escupir en el césped. ¡Estás solo, gordo, solo conmigo!". Esa frase, escandalosamente ruin, escandalosamente excesiva y escandalosamente imponente en cualquier escenario, fue la que el singular Vinnie Jones citó a Paul Gascoigne en un Wimbledon-Newcastle de los años 80. Y es que hablamos, con la mano en el corazón, del futbolista más justiciero de la historia del fútbol y el que mejor llevó a los límites la permisividad de los árbitros en un fútbol inglés pretérito y físico antes del marketing de la Premier League más modernizada. Nadie supo aprovecharlo, rentabilizarlo y maximizarlo tanto, con tan poco talento, como Vinnie.

“A lo largo de los años, he tenido alrededor de 80 puntos de sutura en la cabeza y la cara por incidentes de fútbol e incidentes de bares”, destacó cuando le hablaban de su fortaleza en el césped. Se vanagloriaba de ello y, si uno se centra en sus acciones, siempre verá un punto de violencia, de intimidador y de jugar bajo sus propias reglas a un deporte que, desde luego, no era fútbol. Su rol en los terrenos de juego era sobrante, ciertamente, y así fue numerosas ocasiones, pues fue expulsado 12 veces (poquísimas, créanme, para lo que hizo). Producto de la dureza de aquella época, Jones recibió denuncias por amenazas y hasta 100 horas de tareas comunitarias por agredir físicamente a un vecino. Jugó en Leeds, Sheffield  y Chelsea, pero su mística de dureza extrema la llevó a la cúspide en Wimbledon, equipo modesto, peleó y luchador, cuyo líder hercúleo era su implacable rompe-huesos. Inglaterra nunca lo convocó pese a que él insistió, hasta que logró, a través del origen de su abuela, jugar con Gales. “¡Estoy sorprendido! Tenemos la cocaína, la corrupción, e incluso el Arsenal marcó dos goles en casa el otro día. Pero justo cuando crees que lo has visto todo en el fútbol, Vinnie Jones se convierte en internacional”, dijo el mito Jimmy Greaves cuando los galeses lo vistieron con su camiseta.

Tiene más denuncias que ningún otro futbolista, ha estado más noches en prisión que algunos ‘bandidos’ y hasta, aún como futbolista, protagonizó un vídeo (Soccer's Hard Men) en el que recopilaba sus entradas duras en el campo y, claro, la Federación lo suspendió seis meses. Era fama de duro, agresivo y extremista, le hizo ganar presencia en el cine, donde actúa en grandes películas siempre en ese personaje. ¿Alguien dará más que Vinnie algún día en el fútbol y fuera de él?

CYRIL ROOL (FRANCIA): EL ANTICRISTO

Nadie logró acercarse en Francia a sus 27 expulsiones por tarjeta roja, bien condecoradas con 187 cartulinas amarillas. El galo, tato mediocentro como, sobre todo, lateral, ya retirado en 2010, seguirá manteniendo esos records en el fútbol de su país, donde esa lista negra tiene un peso tremendo y pronto lo catalogaron como "el Anticristo".

Cómo será su intensidad extrema en cada acción dentro del terreno de juego, que en 1999, en un entrenamiento cuando era futbolista del Lens, le partió la nariz de un cabezazo a un joven canterano . Y cuando le pidieron justificación ante esa pérdida de papeles repentina, aseguró que el fútbol tiene esas cosas y, quizás, así su adolescente compañero habría aprendido a elegir si quería ser futbolista o, mejor… no. Esa campaña, se despidió de un partido escupiendo y lanzando una ‘peineta’ a la hinchada del Troyes que, enrabietada con sus salvajes entradas, quería aplicar su propia justicia. Rompió una puerta cuando salía del estadio y dedicaba ‘florituras’ a cada metro. Incluso los árbitros han tenido graves problemas con su carácter, pues los insultos y sus excesos, le llevaron incluso a empujar a alguno de ellos. No se han visto acciones más radicales que las de Rool en la historia de fútbol francés. "Si llevo 15 años siendo titular es que sé jugar, no soy un carnicero”, se defendió ante los ataques en los últimos años de su carrera, cuando era ya reconocido como un futbolista especialmente drástico.

NOBBY STILES (INGLATERRA): EL OGRO NECESARIO

Inglaterra acaba de ganar el Mundial 1966. En mitad del fervor del césped, surge alguien diminuto. Animado, agarra la Copa Jules Rimet con su mano izquierda, la acerca a los graderíos y baila sin compás, desarticulado y con torpeza ante la mirada simpática de todo el país, como a quien le importara nada la opinión general. No tiene estilo, pero sí ingenio. Ese instante, se convirtió en uno de los más especiales de la historia del fútbol inglés por su cercanía popular y porque aquél personaje miniatura de simpática atracción era el vínculo ideal entre el pueblo inglés y el césped donde se ejecutaban sus sueños: Nobby Stiles.

Mediocentro defensivo 100%. En toda la extensión de ese perfil. Duro, agresivo, excesivo, excéntrico, sin límites y ‘perro de presa’ de un equipo de ensueño como el genial Manchester United de Matt Busby. El día de su debut, frenó en seco a Jimmy Greaves. Desde ahí, lo haría con todos los rivales. Siempre abusando del pase corto, hermanado con la valentía para ir al choque y ensalzando hasta el cielo el término ‘tackle’, Stiles se convirtió en un par de temporadas en uno de los futbolistas más temidos, duros y rocosos del fútbol mundial (en tiempos donde no se habían inventado las tarjetas de amonestación). Trabajador incansable, socio de todos y enemigo del talento en los pies, su temprana calvicie, falta de dientes (llevaba prótesis dental que se quitaba antes del inicio de cada encuentro) y postura alicaída para corretear por el césped (producto de miopía), generaba un aspecto de guerrillero tenaz. Una imagen amenazante.

Y, desde luego, nadie quería encontrárselo cerca en los partidos porque tal agresividad por ejecutar el plan que le hizo ser importante, le costó centenares de críticas y una sombra alargadísima como deshonra del respetado fútbol inglés. ‘Nosferatu’ para los italianos, ‘Ogro’ para los alemanes y todo tipo de insultos hacia su extrema agresividad, repartidos por cualquier rincón del planeta. Hasta en Inglaterra, claro, donde incluso su compañero Bobby Chalton lo tachó sin acritud como ‘perro de guerra’. Alf Ramsey lo llevó al Mundial del 66 para esa misión. En el partido ante Francia, dejó la que, para muchos, es su entrada más famosa. La víctima, Jacques Simon, que acabó lesionado y sin jugar en muchos meses. El árbitro, que no apreció falta, ni tan siquiera lo amonestó. Al día siguiente, la magnitud de aquella acción llevó a un oficial de la FIFA a mandar un aviso de "juego rudo" al futbolista, al que encerraron en una habitación para avisarlo que, si se repetía algo así, se perdería el resto del torneo. "Había mariquitas jugando al fútbol en algunos de esos partidos” , sentenció. Un pilar básico. Un elemento clave. Un ‘Ogro’ necesario.


source: SportMob

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