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Bartomeu dinamita su último año de mandato

Fri 10 April 2020 | 11:43

El presidente del Barcelona quiso protegerse de los desleales de su junta y ha acabado provocando un cisma que puede desembocar en elecciones.

Si temen aburrirse durante el confinamiento sintonicen con la actualidad del Barcelona y el tedio se desvanecerá a la misma velocidad que la credibilidad del Real Madrid cuando atiza a los árbitros. Porque Josep Maria Bartomeu puede haberse cavado su propia tumba tras abrir la Caja de Pandora el pasado martes exigiendo la dimisión de dos vicepresidentes, entre ellos su delfín, Emili Rousaud, por la deslealtad mostrada hacia el presidente al exigir su dimisión a raíz del escándalo de las redes sociales. Pero el plan no le ha salido bien a Bartomeu porque su sucesor, además de ya no ser, le ha salido respondón.

Porque Rousaud no ha tardado en mover ficha después de que Bartomeu exigiera las mencionadas cuatro cabezas. En primer lugar, ha arrastrado a otro peso pesado de la junta, Maria Teixidor, a la dimisión, además de a Jordi Casalmiglia, para luego abrir un tour por los medios locales -los que llegan al socio con derecho a voto- y desafiar a Bartomeu levantando parte de las famosas alfombras al insinuar que "creo que alguien ha metido mano en la caja del Barcelona" en RAC1, algo gravísimo que podría ser pecata minuta incluso en comparación con el cerco social y mediático a Bartomeu, al que sólo le quedan trece directivos y que tendrá que realizar incorporaciones si quiere seguir en el sillón presidencial porque los estatutos exigen al menos catorce miembros en el órgano directivo.

Bartomeu quería evitar que disidentes como eran los vicepresidentes Rousaud y Enrique Tombas, otro peso pesado de la junta, tuvieran acceso a la auditoría interna que se está realizando excluyéndoles de la comisión delegada que recibirá los informes a través de la degradación a vocales. Pero el tiro le ha salido por la culata y la purga se ha llevado por delante a más gente de la prevista, pues también Teixidor -alma mater del equipo femenino, uno de los grandes éxitos de Bartomeu- y Casalmiglia han dicho basta mientras Rousaud asegura que "hay otros tres directivos que están pensando en dimitir". Quedarían diez contando a Bartomeu, si lo hacen.

Es decir, el presidente no quería disidentes ni desleales pero con sus actos ha tomado un camino que inexorablemente le lleva a la más absoluta soledad, sin más guardia pretoriana que un puñado de fieles en un último año que se antoja particularmente complicado a raíz de la crisis del coronavirus. Pendiente como ha estado de dar explicaciones sólo a los jugadores en todos y cada uno de los escándalos recientes al final ha sido él mismo quien ha dinamitado su mandato y no deja de sorprender que haya sucedido en plena época de confinamiento, en la que no debía pasar absolutamente nada.

Pero el Barcelona se basta y se sobra para vivir su propia tragedia. Porque a pesar de que las elecciones no se esperaban hasta junio de 2021 ya nadie descarta que puedan celebrarse dentro de pocos meses. El presidente es hoy más débil que nunca, incluso más que cuando aceptó el pacto para condenar al club a raíz del Caso Neymar 1 y ser exonerado de toda responsabilidad. Los apoyos internos que entonces tuvo ya no existen. Y el socio, igual que los directivos dimisionarios, pueden aceptar que les mientan pero nunca que les tomen por estúpidos. Bartomeu ha convertido al Barcelona en un gigante con pies de barro. Sólo falta por ver quién cae antes.


source: SportMob
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