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Los porteros más goleadores de la historia

Mon 06 April 2020 | 10:55

Concebidos para evitar, blocar y parar todo aquello que amenace su portería, algunos guardametas se rebelaron y decidieron ser ellos los goleadores.

Hay millones de futbolistas que durante su carrera disputan cientos de partidos y que, por su rol, su papel o su capacidad, no pueden sentir excesivas veces la alegría de marcar goles. Un momento único, deseado y mágico, que representa el ideal de felicidad en el deporte rey pero que, como todo aquello que marca tantas diferencias en un deporte tan competitivo, vale su precio en oro.

Podríamos imaginar que esa ausencia de felicidad, de disfrute y de pasión exaltada que se vive en la celebración de los goles, es algo que siempre merma a los porteros, victimas de su posición y esclavos de acciones que muchos toman por secundarias. Rara vez se puede ver a un guardameta celebrando siquiera los tantos de su equipos con los demás, con sus compañeros o siendo protagonista de ese momento.

Rogerio Ceni (132 goles anotados):

Soy de los que creo que la carrera del portero brasileño es una de las más infravaloradas teniendo en cuenta todo lo que supone para el fútbol. Una carrera de 23 temporadas en activo, siempre en el mismo club (su querido Sao Paulo) lo que lo convierte en un ‘One Club Man’ absolutamente único con 1.147 partidos disputados (la segunda máxima cifra de la historia de un futbolista).

Y, además, no sólo llegó a ser internacional con Brasil para ganar el Mundial 2002 y la Confederaciones 1997 (suplente), sino que en su club logró todo lo imaginable al sumar campeonatos estaduales, nacionales y hasta levantar dos Libertadores (1993 y 2005), la Copa Intercontinental y el Mundial de Clubes 2005.

Es decir, un portero que ha ganado todo, absolutamente todo y que, además, a nivel individual maneja cifras goleadoras más propias de un jugador de campo que, desde luego, de un portero. 131 goles son increíbles como cifra, pero si conocemos su historia, aún más, pues Ceni es el dios absoluto del Sao Paulo desde el día que quiso probarse en un entrenamiento… por exceso de puntualidad. “Solía llegar más temprano que el resto, no sabía qué hacer. Pensé… voy a ver si le doy al travesaño. Cargaba una bolsa con 20 balones y empecé a acertar mucho. Y, pensé, pues si le doy al travesaño, quizás pueda marcar goles si apunto un poco más abajo. Así que un día, el técnico dijo que si había una falta peligrosa, disparara yo. Y marqué. Yo no sabía ni cómo conmemorar. La celebración de mi primer gol es absurda, es ridícula…”, explicó Ceni. Desde ese día, mito goleador porque no paró hasta llegar a la marca, quizás jamás alcanzable, de 131 goles siendo portero. Cifras imposibles en el fútbol actual y que no serán superadas.

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José Luis Chilavert (62 goles anotados)

Si lanzáramos un debate sobre qué porteros han demostrado a lo largo de su carrera tener una personalidad a prueba de bombas, un carácter explosivo y una mentalidad férrea, creo que Chilavert estaría siempre entre los tres más poderosos. Su imagen de tipo duro, inalterable y sólido, nunca lo abandonó y, quizás por ser tan contundente y radical en todo lo que sentía, su carrera ha estado plagada de momentos top que, entre otras cosas, le permitieron marcar nada menos que 62 goles pese a ser uno de los mejores porteros sudamericanos de la historia.

El guaraní estuvo 25 temporadas activo. Un cuarto de siglo que arrancó en Luqueño (el club de su ciudad), Guaraní, dio el paso a Argentina con San Lorenzo, probó en España con Zaragoza (donde marcó un gol de falta en un partido y, mientras retrocedía a su portería, los rivales le marcaron con golpeo aéreo), probó en Estrasburgo francés y hasta en Uruguay un curso con Peñarol. Pero el club de su vida, donde verdaderamente es icono eterno, es Vélez Sarsfield. Y es que fue con Chilavert parando y siendo especialista en faltas, cuando los de Liniers vivieron los mejores años de su vida. Campeonatos de Liga, campeón de la Libertadores y hasta ganador de la Intercontinental por encima del Milan. Quizás sólo le faltó un gran logro con su Paraguay, con la que jugó Mundiales (en 1998 fue elegido el mejor portero de la cita planetaria en Francia) y marcó 8 goles.

René Higuita (43 goles anotados)

Se dice que los grandes nombres de la historia del futbol siempre dejaron estadísticas especiales, noches de gloria y títulos que pudieran reflejar su grandeza en forma de trofeos. Pero, sobre todo, nunca se es mito total del fútbol sin tener una jugada propia, exclusiva, individualmente inseparable de tu nombre y, en el caso de Higuita, podríamos utilizar varias para recordarlo, por lo que jamás pasará de moda. Su ‘Escorpión’, una maniobra única en el fútbol, y que siempre subsistirá como una locura de un guardameta especialmente caótico y poco natural muy propio de los años 80 y 90, será su sello eterno. También sus salidas con la pelota en los pies hasta medio campo sorteando rivales y sus errores cuando ese exceso de confianza aparecía en su versión más dolorosa.

El portero colombiano más famoso de la historia fue primero ídolo nacional en Millonarios, donde empezó y llegó hasta la Selección ‘cafetera’, pero sobre todo en Atlético Nacional pues con el ‘verdolaga’ marcó diferencias y títulos. Allí anotó 30 de sus 43 goles (algunas cifras le dan 41 y, si sumamos amistosos, saldrían 53 goles) que sumaron fuerzas para conseguir títulos únicos como la Copa Libertadores de 1989. Eso sí, nadie olvidará a Higuita por sus excentricidades en los Mundiales de 1990 (aquella jugada ante Camerún donde perdió la pelota por intentar regatear) y en USA 94. Un personaje al que posteriormente la polémica abrumó y persiguió durante años y que ahora, ya trabajando en un rol mucho más equilibrado, es entrenador de guardametas precisamente en Atlético Nacional.

Dimitar Ivankov (42 goles anotados):

Es, sin ninguna duda, el más desconocido de los porteros de una lista tan noble y, además, también es el más actual dentro de nombres que evocan a una etapa llena de glamour vintage. Por eso, Ivankov es el anómalo en este escenario, pues pese a sus grandes cifras, con 42 goles nada menos en su haber, pocos sabrían siquiera dónde los marcó este búlgaro que, pese a todo, llegó a jugar 64 partidos internacionales con su país.

Criado en la cantera del  Levski Sofía, fue campeón nacional en tres ocasiones y sumó cuatro títulos coperos más, antes de marcharse a Turquía para ampliar su carrera en el Kayserispor. Allí, es mito. Y es que en la brutal Final de Copa de 2008, fue determinante al parar tres penaltis y, además, marcar él mismo dos penas máximas en el mismo partido. ¿Existen precedentes? No, jamás un guardameta marcó dos goles en un mismo partido mientras, también, era capaz de cumplir con su misión principal bajo palos, evitando tres que, a la poster, supusieron el título rumbo a Kayseri. Se marcó al Bursaspor y ganó la Liga turca, algo que en muchísimas décadas nunca logró un club que no fuera de la capital.

Acabó su carrera en el Anorthosis Famagusta chipriota y se retiró en 2011. Una trayectoria increíble llena de títulos especiales con clubes que no solían lograrlo y donde sus paradas, y goles, fueron siempre determinantes.

Jorge Campos (41 goles):

El quinto portero de la lista de goleadores absolutos en la historia del fútbol, es quizás el que más polémica suscita. ¿Por qué? Pues porque Jorge Campos, afamado planetariamente por sus excéntricos trajes y coloridos ropajes durante gran parte de su carrera como guardameta, fue antes delantero, por lo que la mayoría de sus 41 goles (hay quien le da 47 pero no hay oficialidad de ello) llegaron durante esa etapa como atacante. Ya de por sí, analizar este hecho es increíble, pero el de Acapulco arrancó su carrera profesional siendo jugador ofensivo de Pumas, porque bajo palos había un portero fijo (Adolfo Ríos). Campos pidió ser jugador de ataque y en su primer curso marcó, ojo, nada menos que 14 goles y estando cerca de ser máximo goleador del torneo. Llegó a disputar la Final de la Champions de la Concacaf, marcó uno de los goles de su equipo y levantó el título siendo delantero.

Su tanto más recordado, no obstante, fue uno de chilena con Atlante, donde empezó jugando ya como portero pero ante la falta de gol de sus compañeros de ataque, acabó siendo él el encargado de abrir el marcador. Un auténtico maestro del remate extravagante. Su único gol no marcado en México fue con LA Galaxy en la MLS, cuando ya era portero habitual y cuando tomó fama mundial tras USA 1994 y sus coloridas vestimentas. Nunca habrá un tipo igual.


source: SportMob
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