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La Futbolteca: La Francia mágica de Zidane 98'

Mon 30 March 2020 | 10:26

Si algo tuvo el genio francés, es que fue capaz de brillar en los partidos más determinantes de su carrera y aquella Francia llevó el sello Zizou.

La estadística dice que el 28% de los Campeonatos del Mundo los ganan aquellos países que actúan como locales y, de los 6 títulos logrados por quienes eran organizadores, el último de todos ellos lo logró Francia en 1998. ‘Su’ Mundial. Y no sólo por ser anfitriones, sino porque era el primero que conseguían en su historia y, sobre todo, porque llegó en un momento social, político y cultural delicadísimo en el país, que se encontró con una selección cosmopolita, de orígenes tan repartidos como su sociedad y capaz de responder a las polémicas y críticas por su falta de orgullo francés (sólo 8 de los 22 convocados eran 100% nacidos en suelo francés). Por tanto, fue el triunfo del pueblo, de su gente y de los que, verdaderamente, forman la sociedad gala pese a ideologías o extremistas que buscaban su momento de fama. El triunfo de la multiculturalidad.

Y pese a que, siendo sinceros, jugadores como Thuram, Desailly, Djorkaeff, Zidane o Henry formaban, muy probablemente, la mejor generación gala que jamás se hubiera presentado en un Mundial, la realidad es que venían de un caos absoluto porque no se habían clasificado ni tan siquiera para competir en los dos anteriores campeonatos planetarios. Todas las posibles dudas se solventaron con una fase de grupos comodísima goleando a Sudáfrica y Arabia Saudita, así como derrotando a Dinamarca. Pero ya en las fases decisivas, los galos mostraron su verdadera cara, la de ser un equipo más áspero, rocoso, físico y con detalles técnicos muy concretos que, en momentos decisivos, iban a impulsar el orgullo colectivo, aunque alejados de la brillantez o del dominio de otras selecciones previamente campeonas. Prórroga ante Paraguay para salvar la decepción con un agónico gol de Blanc en octavos, penaltis milagrosos en Cuartos ante Italia, un doblete inesperado de Thuram en semifinales ante Croacia y… sudando, en la Final.

Brasil sí tuvo un camino, al menos, más armonioso en cuanto a consistencia, pero tampoco en su versión más atractiva de otras etapas. Se dejó llevar en el último partido de fase de grupos (perdió 1-2 ante Noruega) pero se metió cómodo hasta Semifinales, donde sufrió ante Holanda hasta los penaltis. El día de la Final, sin mucha fe, además, fueron epicentro de noticias muy extrañas en torno a un supuesto ataque de epilepsia de su estrella, Ronaldo. Nunca se supo qué pasó y hasta se dice que jugó obligado por el contrato Nike-Brasil, pero ese día el delantero estrella estuvo negado, pasivo y la Francia más poderosa y fiable del torneo, surgió en la cabeza de Zidane. Increíble que el 10 galo esperara 33 días para estrenarse como goleador en el Mundial y lo hiciera con dos testarazos tras saques de esquina donde su fuerza y eficacia de remate, impulsaron a los de Aimé Jacquet. ¡Ojo! Eran los dos primeros goles de cabeza de ‘Zizou’ en toda su carrera.

Gestionando los tiempos, el resultado y las sensaciones, Francia desquició a Brasil en su ritmo acompasado y haciendo gala de un gran físico, aprovechó los espacios de una Canarinha que arriesgó en el tramo final, para que Petit marcara el gol de su vida a placer. Francia se convertía en Campeón del Mundo por vez primera ante 75.000 franceses que abarrotaban Saint-Denis y que reflejaban la realidad del pueblo galo. Los analistas de la época insisten que aquella selección hizo más para la integración de su sociedad, que la política en toda su historia. “Es un triunfo tricolor y multicolor”, selló el presidente de la República, Jacques Chirac. 

 


source: SportMob
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