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Noche de resurrección en el Camp Nou

Sun 06 October 2019 | 20:52

Los catalanes se reivindican en lo individual y logran la valiosa cuarta victoria consecutiva a pesar de que el juego colectivo sigue siendo mejorable

Ante el Sevilla tirar a puerta fue sinónimo de gol. Porque al margen de un solo remate que rechazó Tomas Vaclik todo lo que envió el Barcelona entre los tres palos que defendía el cuadro andaluz acabó en celebración, por lo menos durante el primer tiempo. Y eso que los hombres de Julen Lopetegui saltaron al terreno de juego dispuestos a enseñar los dientes pero como ya le pasó al Inter de Milán perdonar ocasiones para marcar en el Camp Nou es el mejor camino hacia la derrota. Los andaluces ni siquiera tuvieron que esperar al segundo tiempo para probar la medicina del Barcelona, parco en el juego pero efectivo como nunca en cuanto a remates a puerta.

Como antes los italianos fue Luis Suárez quien estrenó el marcador en el minuto 26 a lo grande, conectando de chilena con la zurda un centro desde la izquierda de Nélson Semedo, imperial como carrilero izquierdo. El portugués brilló en el sitio de Jordi Alba, que entró en la lista de convocados para quedarse en el banquillo e incluso tuvo otra intervención importante en la fabricación, combinando para que Arthur Melo pusiera un balón al corazón del área que , pusiera la punta de la bota para establecer el 2 a 0 a la media hora de partido.

El mal arranque del Barcelona no tuvo consecuencias esta vez, básicamente porque el Sevilla no quiso. El cuadro hispalense estuvo mejor pero abarcó mucho y apretó más bien poco y a los 34 minutos fue Ousmane Dembélé quien liquidó el partido recogiendo otro pase de Arthur para recortar ante Vaclik y establecer el tercer tanto del partido, el primero que marca esta temporada, tras solo cuatro remates. Ahí acabó la contienda pues el Barcelona no necesitó más para deshacerse de un Sevilla excesivamente castigado por un equipo con más gol que juego.

Sin embargo, sí se aprecian ciertos detalles que dejan un gran sabor de boca. El más evidente es la progresiva mejora física de Messi, generoso en el pase aun buscando su primer gol esta temporada, que logró de falta para poner el 4 a 0 definitivo, el paso al frente de un Arthur cada vez con más autoridad futbolística, la confianza que va adquiriendo Frenkie De Jong en cualquier demarcación que ocupe, el fantástico partido de Semedo por la izquierda, el carácter que contagia Vidal, cada vez más cerca de recuperar su sitio en el once titular, e incluso Dembélé pudo lucirse con un tanto que le devolvió, al fin, la sonrisa. Sin embargo, el francés no pudo acabar el partido al ser expulsado por Mateu Lahoz al protestar por la expulsión de Ronald Araujo al percibir, equivocadamente, que había derribado a Javier Hernández.

Al Barcelona le falta cuajar esta serie de elementos individuales, conjuntarlos para volver a ser la trituradora que era no hace tanto. Han cambiado muchos jugadores y el equipo ha llegado a flirtear con la oscuridad en el tramo inicial de temporada pero, como si estuviera compareciendo un mes más tarde de lo esperado en la competición, puede decirse que la visita del Sevilla provocó la resurrección de un colectivo que, ahora sí, enlaza cuatro victorias consecutivas por primera vez esta temporada, vuelve a dejar la portería a cero y se marcha al parón de selecciones en la más absoluta tranquilidad deportiva.


source: SportMob