logo
My Profile

Antonio Conte, el pacto con el diablo del Inter

Tue 01 October 2019 | 8:00

La afición no olvida que es un antiguo capitán juventino y le acepta a regañadientes sólo pensando en volver a mandar en el 'calcio'.

Hubo un tiempo, hace una década, en el que el Inter fue la única alternativa a la Juventus en el calcio. Eran los años posteriores al calciopoli, el escándalo que dio con los bianconeri en la Serie B y determinó el inicio de la caída libre del Milan, y el club nerazzurro se mostró como la más sólida propuesta a la Juventus de Fabio Capello que había dominado hasta entonces. El Inter se hizo fuerte, enlazando cinco scudetti consecutivos por primera vez en su historia y levantando la Champions League cuarenta y cinco años después tras cargarse al Barcelona de Leo Messi y Pep Guardiola por el camino. Pero desde que se marchó José Mourinho no levanta cabeza y el pasado verano resolvió la contratación de alguien tan despreciado por la afición local como es Antonio Conte, el técnico más pragmático de Italia.

Es una apuesta que tiene mucho de "all in". Es decir, o sale muy bien o sale muy mal. La afición del Inter no olvida cómo Conte era el capitán de la Juventus en 1998, cuando su entonces compañero, Mark Iuliano, le rompió la rodilla a Ronaldo Nazário y acabó con el sueño de levantar el campeonato de la mano del brasileño. Así que existe cierta calma tensa en cuanto a la trayectoria de Conte al frente del Inter, al que ya le costó lo suyo convencerle para que asumiera el banquillo. Es bien sabido que el Conte entrenador no se casa con nadie y que es tan exigente con los directivos como lo es con los futbolistas a los que dirige. Antes de dar el sí a un club tradicionalmente hostil exigió garantías en forma de fichajes de nivel y en verano se aseguró a Diego Godín, Valentino Lazaro, la sensación Stefano Sensi, Nicolò Barella, Romelu Lukaku, Cristiano Biraghi y Alexis Sánchez, todos potenciales titulares.

El Inter solo piensa en volver a ganar. Con el Milan perdido en combate y un Napoli que no acaba de dar el salto de calidad necesario para discutirle a la Juve la supremacía en Italia pretende utilizar la misma medicina que ya le sirvió a su eterno rival para recuperar el título liguero en 2012 tras el descenso administrativo a la Serie B. Fue Conte, de hecho, quien decretó el regreso de la Juventus a lo más alto después del paso por su propio purgatorio y quien inició el indiscutible dominio del club bianconero en el bel paese, que cuenta sus temporadas con campeonatos ganados desde que el técnico de Lecce se hiciera con el primero. Sin embargo, plantó al club de su vida como futbolista y el que le dio la oportunidad en el primer banquillo de élite de su carrera porque si el objetivo tenía que ser la Champions League no bastaba con la plantilla que tenía y presentó su dimisión. Massimiliano Allegri tomó el relevo y demostró que Conte estaba en lo cierto, perdiendo las finales frente al Barcelona y el Real Madrid.

Porque Conte da garantías, sí. Pero pide bidireccionalidad. Lo hizo en el Chelsea, con el que ganó la Premier League en su primer año, y ahora hace lo propio con el Inter, un club que le ha despreciado, incluso odiado, desde que fuera futbolista profesional pero que ahora se encomienda a su solidez para volver a mandar primero en Italia y luego, si es posible, en Europa. A fin de cuentas no sería la primera vez que un juventino de pro como él triunfa también en el Inter, como ya lograra Giovanni Trapattoni en los ochenta. El campeonato de 1988 fue el último que olió el club nerazzurro hasta la llegada de Roberto Mancini y el descenso a los infiernos de la Juve. Con Conte pretende que esta vez no pasen dos décadas entre título y título. De ahí que la afición al unísono esté dispuesta a aguantar al que fue su némesis durante tantos años. Se trata de una cuestión práctica y esto, en el fútbol italiano, no es poco.


source: SportMob