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Griezmann come en su propia mesa

Sun 25 August 2019 | 20:52

El francés arrastra al equipo tras el gol de Fekir y, con dos dianas, se redime ante una afición que la temporada pasada le abucheó.

No es Leo Messi y no lo será jamás pero qué bien le sienta la camiseta del Barcelona a Antoine Griezmann. El francés jamás había marcado en el Camp Nou a pesar de ser el estadio que más veces ha pisado -con permiso de Anoeta y del Vicente Calderón, claro- y logró ver puerta por partida doble en su estreno oficial en el feudo barcelonista, además de un recital de pases al primer toque como hacía mucho tiempo que no sucedía en este equipo. El francés fue el alma de un Barcelona que formó ante el Betis sin el lesionado Messi y al que, a pesar de un magnífico inicio, se le subió el rival a las barbas a los quince minutos.

Fue lo que tardó Nabil Fekir en estrenar el marcador tras una pérdida de Rafinha Alcántara que desembocó en un pase de Sergio Canales para que el francés batiera con un remate cruzado a un Marc-André Ter Stegen incapaz de hacer más. Hasta entonces el Barcelona había protagonizado un buen arranque, con Griezmann jugando al primer toque y abriendo espacios para las llegadas del propio Rafinha y tamibén de Sergi Roberto y Frenkie De Jong, pisando el área rival y sin conceder ocasiones a un Betis que ejecutó la presión muy arriba en el tramo inicial. Fekir acabó con todo, por lo menos durante los minutos siguientes a su gol.

Griezmann, que en los primeros diez minutos había tocado veinte balones, redujo su presencia a apenas cuatro en los diez siguientes al gol y el Barcelona lo notó. Poco a poco fue recuperando el control y hasta la precisión y la confianza necesarias para jugar como al francés le gusta, al primer toque, y así se estrenó como goleador en el templo azulgrana, aprovechando un centro de Roberto que tocó con la punta de la bota para batir a Martin y poner el empate a falta de cuatro minutos para el descanso. Ya en el segundo tiempo, ni cinco minutos tardó Griezmann para sacarse una magnífica rosca desde fuera del área que volvería a sorprender al portero bético y apuntaría el 2 a 1 en el electrónico.

Y no solo eso. Al margen de su recital de pases, de su doblete y de arrastrar al equipo, demostró que las lecciones de Diego Simeone siguen muy presentes en él pues el despliegue defensivo y la mordiente que exhibía cada vez que el equipo perdía el balón arrancaron los aplausos de la grada incluso antes de que los goles se sucedieran. Porque solo cinco minutos después del segundo de Griezmann, el debutante Carles Pérez recibió en la frontal, recortó y encontró el espacio para marcar el 3 a 1, antesala del 4 a 1 que llegaría solo cuatro minutos más tarde gracias a un remate cruzado de Jordi Alba tras una recuperación de Sergio Busquets en la frontal, y del 5 a 1, obra de Arturo Vidal. No sería el resultado definitivo, pues Loren todavía tendría tiempo de apuntar el 5 a 2 sin que ello eclipsara lo más mínimo a Griezmann ni el buen partido de su equipo.

Fue, en resumen, un partido muy distinto al de San Mamés. Un Barcelona con las ideas claras, con De Jong más adelantado que entonces y un Griezmann motivadísimo por gustar a su nuevo público, maravilló incluso a los más críticos con la gestión de Valverde. El francés logró en poco menos de una hora que los mismos que la temporada pasada le dedicaron una sonora pitada tras el famoso documental de La Decisión con el que anunció que seguiría un año más en el Atlético de Madrid se rindieran a su juego y a sus goles. Griezmann se redimió, en definitiva, en su primer partido oficial en el Camp Nou. El documental, las palomitas de Samuel Umtiti y los abucheos de la afición son parte del pasado. Porque si el Barcelona renació con un partidazo ante el Betis fue, en buena medida, por lo que le dio Griezmann.


source: SportMob
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