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El Mirandés obra el milagro y el Sevilla hace el ridículo

Thu 30 January 2020 | 22:07

La mala elección de Lopetegui de la alineación y los errores impropios de la élite de los de Nervión dieron alas a un Mirandés que siempre creyó.

El Mirandés ha protagonizado este jueves la gran sorpresa de los octavos de final de la Copa del Rey al eliminar al Sevilla en una noche memorable en Anduva. Los rojillos, como ya hicieran en 2012 y 2016, se cuelan en cuartos de final tras vencer a dos Primeras como Celta y el propio Sevilla.

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A pesar de que Lopetegui dijo en la previa que afrontaba el duelo como una final, el técnico dio descanso a dos de sus mejores hombres como son Ocampos y Fernando y lo pagó caro. Los pupilos de Iraola salieron a morder desde el minuto uno y empezaron a poner de los nervios a una zaga sevillista empeñada en salir con el balón jugado desde atrás. El que más sufría era el joven Koundé, que acabó provocando el error que permitió que Matheus, el hombre de esta Copa para el Mirandés hiciera el 1-0.

El Sevilla no reaccionó mal al golpe y tuvo el empate en sus mejores minutos de la aciaga noche burgalesa pero Banega, que fue el peor de su equipo, falló una ocasión clamorosa. El de Rosario redondeó una noche aciaga regalando el balón a Matheus para que cocinara el 2-0 en un disparo dese su casa en el que tuvo la fortuna de que Gudelj desvió el esférico y confundió a Vaclik.

Con el 2-0, el Sevilla se hundió y pudo irse hasta 4-0 al descanso pero el meta checo lo evitó con dos auténticos paradones. Lopetegui trató de cambiar el duelo al descanso metiendo a Ocampos, En-Nesyri y Jordán por Koundé, Banega y Munir, señalados en la pésima primera parte sevillista. Ocampos fue el que más cerca estuvo de meter a su equipo en el partido pero entre Limones y su desacierto el 2-1 no llegó y el Mirandés tuvo el tercero. Diego Carlos se equivocó saliendo al cruce e hizo un penalti tan infantil como claro. Sin embargo, Vaclik, empeñado en ser el héroe del Sevilla, hizo un paradón a Peña.

El penalti parado era un balón de oxígerno que el Sevilla no aprovechó, En- Nesyri falló la única clara que su equipo fabricó y Álvaro Rey sacó las vergüenzas de un Escudero nefasto para acabar haciendo el tercero que sentenciaba el partido. Nolito marcó el que se suele llamar el gol del honor para un Sevilla que fue una deshonra, que tiró la Copa que ilusionaba a su afición y potenció en un partido catastrófico todas las virtudes de un Mirandés que sigue su idilio con la Copa del Rey ya espera rival en cuartos.


source: SportMob
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